Hay una diferencia práctica entre echarle llave a la puerta y cerrarla de verdad. La chapa de manija trabaja todo el día con un pestillo de resorte que entra y sale solo. El cerrojo hace una sola cosa: meter un pasador en el marco y quedarse ahí hasta que alguien lo saca a propósito.
Este cerrojo es de llave y mariposa: por fuera entra la llave tradicional, por dentro se acciona la mariposa. Viene de la línea Basic, acabado latón antiguo.
Dónde va y de qué depende que sirva
El cerrojo se monta arriba de la chapa, más o menos a un palmo de distancia, y lo primero que hay que lograr es que el pasador entre limpio en el marco. Si roza, si hay que empujar la puerta con la cadera para poder darle vuelta, nadie lo va a usar. La gente deja de echar el cerrojo en cuanto cuesta trabajo, y un cerrojo que no se echa no sirve para nada.
Ahora la parte que casi todos se saltan: el eslabón débil de un cerrojo no es el cerrojo, es lo que lo recibe. La placa del marco viene con tornillos cortos que agarran nada más la madera del marco, y un marco delgado se astilla de una patada aunque el herraje sea de primera. Cambia esos tornillos por unos largos, de los que atraviesan el marco y llegan al muro o al poste de atrás. Es el cambio más sencillo de toda la instalación y es el que de verdad se nota.
Puntos clave
| Producto |
Cerrojo |
| Accionamiento |
Llave y mariposa |
| Tipo de llave |
Tradicional |
| Código |
23615 |
| Acabado |
Latón antiguo |
| Línea |
Basic |
| Origen |
Hecho en México |
Ten claro qué papel juega antes de comprarlo: el cerrojo acompaña a la chapa, no la reemplaza. La chapa es la que abre y cierra todo el día; el cerrojo es el que se echa cuando te vas o cuando ya nadie va a entrar. Si le quitas la chapa a la puerta y dejas solo el cerrojo, vas a terminar sacando la llave hasta para ir por un vaso de agua.