Una chamarra de plumas ligera se lleva bien con casi cualquier chamba. Con lo que no se lleva es con todo lo que pica, raspa y saca chispa, y en obra eso está a la vuelta de la esquina.
Esta es la de Truper para hombre, gris, en talla G.
El cuidado que sí importa en obra
El punto flaco de cualquier prenda rellena de pluma no es el frío: es el piquete. Un clavo que asoma de una tabla, la rebaba de una lámina, la chispa que brinca del esmeril. Abren un agujero chico, y en una prenda de relleno un agujero chico no se queda chico: cada vez que te la pones y te la quitas se escapa un poco más.
Por eso el arreglo va el mismo día y no el fin de semana. Un pedazo de cinta por fuera, bien pegado encima del agujero, detiene la fuga hasta que alguien le meta aguja. Feo, sí. Pero la chamarra que se echa a perder no es la que se picó: es la que anduvo tres semanas picada y nadie le hizo caso.
Datos del modelo
| Marca |
Truper |
| Código |
66002 |
| Tipo |
Chamarra de plumas ligera |
| Para |
Hombre |
| Talla |
G |
| Color |
Gris |
| Origen |
Hecho en México |
Y donde no tiene nada que hacer es junto al soplete. Si te toca soldar o cortar con disco, la chamarra se queda fuera del área de trabajo: cerca de la chispa, ninguna prenda de relleno es buena idea.