Pintar a soplete, sin sorpresas
Aplicar con pistola le cambia la cara a un trabajo: no deja marca de brocha ni el relieve del rodillo, y en piezas con perfiles, rejillas o esquinas llega a donde la brocha nada más hace grumos. Este juego de Truper incluye la pistola sopleteadora y cinco boquillas.
La técnica pesa tanto como el equipo. Tres cosas separan un acabado parejo de uno con escurrimientos:
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Cuela la pintura antes de cargarla. Un grumo tapa la salida a media pasada y ahí se acabó la parejura.
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Mantén la misma distancia de principio a fin de cada pasada, moviendo el brazo completo. Si giras la muñeca, los extremos quedan más cargados que el centro.
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Traslapa cada pasada sobre la anterior y aplica capas delgadas. Dos manos ligeras siempre quedan mejor que una gruesa, y secan sin descolgarse.
Antes de tirar la primera pasada sobre la pieza buena, prueba en un cartón. Ahí ves cómo está saliendo y acomodas la mano sin comprometer el trabajo. Y protege lo que no va pintado: la pistola manda más lejos de lo que crees, y el polvo de pintura se acomoda en todo lo que esté alrededor.
Ficha del juego
| Marca |
Truper |
| Código |
19077 |
| Tipo |
Juego de pistola sopleteadora |
| Incluye |
5 boquillas |
| Uso |
Aplicación de pintura |
| Origen |
Hecho en México |
La limpieza no es opcional y no se deja para el día siguiente. En cuanto termines, desarma lo que se pueda y limpia con el solvente que corresponda a lo que aplicaste, boquillas incluidas. Una pistola guardada con pintura seca adentro no se recupera con buenos deseos: se recupera con mucho más trabajo del que te habría costado limpiarla a tiempo.