Golpear sin marcar
Hay piezas que necesitan un golpe firme pero no aguantan la huella de un martillo de acero: un mueble ya armado, una pieza de máquina que hay que asentar, una tapa que no entra a mano, un perfil que quedó a medio milímetro. Ahí es donde entra el martillo de caras suaves.
El principio es simple: la cara del martillo cede un poco, absorbe parte del impacto y transmite el resto sin abollar ni rayar la pieza. Trabajas con la fuerza que necesitas, no con la que te atreves a dar.
Este es el de 35 mm, de la línea Truper Grip, y sus caras son intercambiables. Ese detalle importa más de lo que parece: en un martillo de caras suaves la cara es la pieza de desgaste. Se aplasta, se despostilla o se pone dispareja con el uso, y cuando eso pasa reemplazas la cara en lugar de tirar el martillo entero.
Especificaciones
| Dato |
Detalle |
| Marca |
Truper |
| Línea |
Truper Grip |
| Código |
13137 |
| Medida |
35 mm |
| Caras |
Suaves, intercambiables |
| Origen |
Hecho en México |
Un detalle de manejo que cambia el resultado: pega con la cara completa, de frente. Cuando golpeas de canto o con el filo de la cara, toda la fuerza se concentra en una orilla, la cara se deforma disparejo y a partir de ahí cada golpe se va de lado. Con la cara plana contra la pieza el golpe entra derecho y la herramienta dura lo que tiene que durar.