La gota y el olor
Esta tarja para cocina es de la línea Riviera de Foset. Se escoge mirando la cocina y luego se disfruta —o se sufre— por el armado que queda fuera de la vista: la contracanasta, el céspol y la conexión al drenaje. De ahí salen los dos problemas clásicos de una tarja recién puesta, y ninguno de los dos se ve el día de la instalación.
El primero es la gota. La contracanasta lleva su empaque y se aprieta parejo, sin quedar montada de un lado. Si queda chueca escurre por el borde, y ese hilo de agua se pasea por el fondo del mueble durante meses, hasta que alguien nota el olor a húmedo y abre las puertas.
El segundo es el olor a drenaje. Quien lo corta es el céspol, y solo hace su trabajo si conserva agua adentro. Por eso una casa que estuvo cerrada un par de semanas huele feo el día que llegas, y por eso la solución no es echarle cloro: es dejar correr la llave un rato para que se vuelva a llenar.
Un consejo que sale barato: cuando cambies la tarja, cambia también el empaque y el céspol viejo. Son las piezas de menor costo de todo el trabajo y son justo las que fallan; volver a abrir el mueble en tres meses cuesta bastante más que hacerlo bien de una vez.
Datos de la tarja
| Marca |
Foset |
| Código |
45175 |
| Línea |
Riviera |
| Tipo |
Tarja para cocina |