Prender y apagar sin estar ahí
Temporizador analógico Volteck para uso en exteriores. Se programa girando la carátula con la mano: nada de menús, ni aplicaciones, ni contraseña de wifi que nadie recuerda. Ves el horario dibujado en el disco y lo dejas puesto. Quien tenga que ajustarlo después —tu suegra, el velador, el que se quede a cargo— lo entiende sin manual.
Los usos que más se repiten son los de afuera: iluminación de jardín y andadores que debe encender al anochecer, la luz de fachada o de cochera que da sensación de casa habitada cuando sales de viaje, y las series de temporada que si no fuera por esto se quedan prendidas toda la madrugada.
Detalles técnicos
| Dato |
Detalle |
| Marca |
Volteck |
| Código |
45519 |
| Tipo |
Temporizador analógico |
| Uso |
Exteriores |
| Origen |
Hecho en México |
Aunque está pensado para trabajar a la intemperie, ubícalo con cabeza: bajo el alero, en el costado protegido de la casa, nunca donde el agua se acumule o le pegue el chorro directo del aguacero. Y colócalo donde puedas alcanzarlo sin escalera, porque a un temporizador siempre se le termina moviendo el horario.
El detalle que decide si funciona o si te deja mal: la hora. Después de un apagón largo, antes de confiarte, párate frente a la carátula y verifica que la hora actual siga coincidiendo con la real. Si se recorrió, todo el programa se recorre con ella y las luces van a encender a destiempo sin que nada esté descompuesto.