Una puerta corrediza no se cierra como una abatible. La hoja corre paralela al muro, no hay canto que enfrente al marco de la misma forma y el mecanismo tiene que agarrar de otra manera. Por eso la cerradura de una corrediza es un producto aparte y no se resuelve con la que sobró del cuarto de al lado.
Esta es una cerradura Hermex de sobreponer para puerta corrediza, mano izquierda. Va montada sobre la cara de la hoja, atornillada, sin tener que calarla por dentro.
Qué resuelve en una corrediza
Las corredizas de casa —el clóset grande, el cuarto de lavado, la puerta que da al patio de servicio, el acceso a un local con hoja corrediza— muchas veces no traen cerradura de origen. Se quedan con la jaladera y el que quiere cerrar improvisa con un pasador puesto de prisa. Una cerradura de sobreponer es la solución hecha para eso: no obliga a rebajar la hoja ni a modificar el riel.
Ojo con la mano. Estas cerraduras se fabrican en izquierda y en derecha, y una no se acomoda donde va la otra. Esta es la izquierda; párate frente a tu puerta e identifica cuál te toca, porque es lo único que te puede obligar a cambiarla después.
Especificaciones
| Marca |
Hermex |
| Código |
43494 |
| Tipo |
Cerradura de sobreponer |
| Aplicación |
Puerta corrediza |
| Mano |
Izquierda |
| Instalación |
Superficial |
| Origen |
Hecho en México |
Y hay algo que decide si el trabajo aguanta, y es el tornillo. Una cerradura de sobreponer no vive del mecanismo: vive de lo que la sujeta, porque todo el esfuerzo se lo llevan los tornillos que la fijan a la hoja. En madera maciza no hay pierde. En una puerta hueca de tambor, un tornillo común agarra dos milímetros de triplay y se sale al tercer jalón fuerte. Toca la hoja con los nudillos antes de taladrar: si suena hueca, resuélvelo con taquete de expansión para hueco o refuerza por dentro, y hazlo de una vez, no cuando ya se aflojó.