El cutter es la herramienta que todo el mundo tiene y casi nadie compra con criterio. Se agarra el primero que aparece y luego, a media chamba, uno descubre que el carro se desliza solo y que la navaja baila cada vez que la apoyas.
Lo que hace la diferencia
Este cutter Pretul es de cuerpo de plástico con alma metálica. Ahí está la línea que separa un cutter de chamba de uno para abrir cajas: el cuerpo de puro plástico se siente flojo en cuanto lo aprietas al cortar, y el refuerzo metálico por dentro es justo lo que hay que buscar cuando la herramienta se va a usar seguido.
Cómo cortar sin pelear
- Varias pasadas ligeras en lugar de una a fuerza. La primera marca la línea y las siguientes profundizan sobre esa misma marca.
- Saca únicamente el segmento que necesitas. Entre menos navaja traigas de fuera, menos se flexiona y más derecho sale el corte.
- Para líneas rectas, guíate con una regla metálica. La de plástico se rebana con el primer descuido y se lleva un pedazo del corte.
- Cuando la punta deje de morder, truena el segmento gastado con unas pinzas y con el movimiento alejándose del cuerpo. Nunca con los dedos.
Detalles del producto
| Dato |
Detalle |
| Marca |
Pretul |
| Código |
22396 |
| Tipo |
Cutter |
| Cuerpo |
Plástico con alma metálica |
| Origen |
Hecho en México |
Dos costumbres alargan la vida de cualquier cutter. La primera: corta siempre sobre algo sacrificable, un pedazo de triplay o de cartón grueso. La punta que toca loseta, concreto o metal se despunta en un solo corte. La segunda: guárdalo con la navaja adentro, sin excepciones. Un cutter con la hoja de fuera en el cajón de las herramientas es un accidente esperando su turno.