Trasvasar sin tirar la mitad
El embudo es de esas herramientas que nadie presume y todos necesitan a las nueve de la noche, cuando hay que pasar un líquido de un envase grande a uno chico y el piso del taller ya vio suficientes manchas por este año. Este es de plástico, de 250 ml y con cuello rígido.
Cuello rígido: qué cambia
El cuello rígido entra derecho en la boca de llenado y se queda exactamente donde lo pusiste, sin doblarse ni serpentear mientras vacías. Eso lo vuelve cómodo cuando tienes la boca de llenado a la vista y espacio libre arriba: lo apoyas, sostienes el envase con las dos manos y ya.
Características
| Marca |
Truper |
| Código |
11205 |
| Capacidad |
250 ml |
| Cuello |
Rígido |
| Material |
Plástico |
| Origen |
Hecho en México |
Los 250 ml del vaso marcan el ritmo del trabajo: en vez de volcar el garrafón completo y rezar, vas por tandas y controlas cuánto entra. Para rellenos chicos y medidos eso es una ventaja real; si lo que quieres es vaciar veinte litros de un jalón, prepárate un café porque ahí vas a estar un rato.
Entre cuello rígido y cuello flexible, la pregunta no es cuál es mejor sino dónde vas a trabajar. Si la boca de llenado está escondida, en ángulo o debajo de algo, el flexible es el único que llega. Si está de frente y accesible, el rígido es más estable, más rápido y no se te viene abajo a media vaciada.