Cambiarle el tono a una pieza de metal es la manera más barata de que un herraje deje de verse acabado. El cobre metálico funciona bien para eso: tiene brillo, no es dorado y se lleva con casi cualquier color de pared.
Hablamos de un esmalte en aerosol de Truper, presentación de 400 ml en bote esbelto, con acabado cobre metálico. Es anticorrosivo, así que su terreno natural es el metal: jaladeras, bases de lámpara, tubulares de muebles, rejillas, marcos y esas piezas de herrería chicas que ya se pintaron una vez y quedaron parchadas.
Cómo se aplica para que no escurra
- Lija ligero y desengrasa. Sobre grasa no se agarra ninguna pintura en aerosol, por buena que sea.
- Agita el bote bien antes de la primera pasada, y vuelve a agitarlo cada tanto mientras trabajas.
- Tira una prueba sobre un cartón para ver cómo abre el abanico antes de apuntarle a la pieza.
- Pasadas continuas, sin frenarte encima de un punto, y capas delgadas. Siempre es mejor una capa de más que una gota escurrida de menos.
Datos técnicos
| Marca |
Truper |
| Código |
19067 |
| Tipo |
Esmalte en aerosol |
| Acabado |
Cobre metálico |
| Contenido |
400 ml |
| Protección |
Anticorrosivo |
| Origen |
Hecho en México |
Con los acabados metálicos hay un detalle que cambia el resultado por completo: la distancia. Muy cerca satura el punto y te escurre; muy lejos el pigmento llega medio seco y el brillo se apaga. Mantén la misma separación de principio a fin de la pasada y muévete con el brazo entero, no con la muñeca — el arco de la muñeca es justo lo que hace que el centro salga brillante y las orillas mate.