Lo que estás comprando
| Marca |
Truper |
| Código |
19066 |
| Presentación |
Aerosol de 400 ml |
| Color |
Oro metálico |
| Tipo |
Esmalte anticorrosivo en aerosol |
| Superficie |
Metal |
| Origen |
Hecho en México |
Acabado dorado sin brocha
El oro metálico es de esos colores que se usan poco y que, cuando se usan, se notan: el herraje de una puerta antigua, las letras de un anuncio, un marco, la base de una lámpara, las piezas decorativas de herrería que ya perdieron el brillo. Cuatrocientos mililitros en aerosol para entrar directo, sin batir en un bote, sin diluir y sin lavar brochas después.
Cómo aplicarlo
- Limpia y desengrasa la pieza. Sobre grasa no agarra ningún esmalte, por bueno que sea.
- Lija ligero lo que esté brilloso o descarapelado y quita bien el polvo antes de rociar.
- Agita el bote un buen rato. Con los metálicos esto no es opcional: el pigmento que da el brillo es justo el que se asienta primero.
- Rocía a una cuarta de distancia, moviendo el brazo completo y empezando a soltar antes de llegar a la pieza.
- Capas delgadas y cruzadas: la primera en un sentido, la siguiente en el contrario, dejando orear entre una y otra.
En un acabado metálico un escurrimiento no se disimula ni se lija bonito: el brillo se corta justo donde escurrió y se alcanza a ver desde la banqueta. Por eso tres capas delgadas le ganan siempre a una gruesa, aunque tardes quince minutos más.
Además del bote vas a querer tener cerca cinta para enmascarar lo que no lleva color, un cartón o periódico grande para no dejar la silueta de la pieza marcada en el piso, y un lugar ventilado. Pintar en aerosol dentro de un cuarto cerrado es la manera más rápida de terminar con dolor de cabeza y con el acabado lleno de polvo.