El toallero de argolla resuelve un problema de centímetros. En el tramo de muro que queda entre el lavabo y la puerta, o en esa franja angosta junto al espejo, una barra recta no entra. La argolla sí: ocupa poco a lo ancho y lo único que pide es su punto de fijación.
Viene de la línea Aqua de Foset, en metálico con acabado negro. Va donde de verdad se ocupa la toalla de manos: al alcance del brazo desde el lavabo, sin dar un paso ni escurrir agua por medio baño. Esa es la regla que manda al escoger el lugar y la altura, no la simetría con el espejo.
Detalles del toallero
| Dato |
Detalle |
| Marca |
Foset |
| Código |
45999 |
| Línea |
Aqua |
| Tipo |
Toallero de argolla |
| Acabado |
Negro |
| Origen |
Hecho en México |
El negro tiene una ventaja práctica en el baño de visitas: sobre muro claro —azulejo blanco, pintura hueso, cantera pálida— la argolla marca sin ambigüedad dónde está la toalla. El invitado que entra por primera vez no anda buscando, y ese es todo el trabajo social que tiene que hacer un toallero.
Para decidir entre argolla y barra, piensa en qué toalla vas a colgar ahí. La de manos se usa a cada rato y se cuelga de un jalón, sin acomodarla: ahí la argolla gana, porque la toalla entra sola y no hay que estirarla para que se vea derecha. La de baño pide otra cosa, y en la mayoría de los baños acaban conviviendo las dos piezas.